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>>  FLORENCIA CATTÁN  

  • Título: De domo sua y la dignitas en Cicerón: desafíos y reparaciones en el retorno del exilio
  • Dirección: Dra. Alicia Schniebs
  • Período: 12/11/2018 al 12/11/2020
Resumen

El hogar para el ciudadano romano es un microcosmos de la ciudad: confiere identidad y simboliza la visibilidad ante pares y adversarios. Esto es particularmente significativo en el caso de Marco Tulio Cicerón y su casa en el monte Palatino. Se trata de una residencia que, por su locación, permite ver aquellos espacios destacados de la ciudad, como el foro y, al mismo tiempo, no pasa desapercibida para ninguno de los transeúntes. Exhibe el posicionamiento político, social y espacial de su propietario en el rango más elevado de la ciudad: Cicerón, el homo novus que accede a la magistratura más importante, reside en uno de los barrios más destacados . Esta centralidad de la domus excede la mera construcción edilicia, y adquiere nuevas connotaciones en otros ámbitos de la vida, por ejemplo, al considerarla un reflejo de la dignitas del individuo . En este sentido, el exilio, la confiscación y posterior destrucción de esta morada en manos de los partidarios de Publio Clodio Pulcro constituyen una afección en la identidad del orador. En este proyecto nos proponemos analizar la construcción discursiva de una las orationes presentada ante los pontífices: De domo sua. En ella, el orador busca reparar la dignitas afectada por el exilio y la apropiación de sus bienes por parte de los adversarios. Cicerón vincula el retorno a la ciudad con la recuperación de sus propiedades, una suerte de reparación que pretende sea reconocida por los pontífices y el Senado. Para lograrlo, despliega argumentos en el discurso que evidencian una problemática y tensión que comprende el derecho y las prácticas sobre los espacios públicos y privados. De particular interés, es el conflicto religioso instaurado por la consagración de una estatua a la Libertas en reemplazo de la antigua mansión, que, para ser retirada sin cometer un acto sacrílego, precisa de la autorización (o deslegitimación de la ceremonia) por parte de los pontífices, a quienes va dirigido el discurso.