Poéticas y contextos en el Tardoantiguo y el Alto Medioevo: continuidades y transformaciones en las matrices genérico-literarias

Director: 
Código: 
20020090200590
Período: 
Vie, 01/03/2013 - 00:00 - Dom, 01/03/2015 - 00:00

Resumen
El tema de los géneros discursivos fue objeto de reflexión desde la Antigüedad. En una perspectiva teórica los géneros constituyen “tipos”, ya presentes en Platón y Aristóteles; existe, por otra parte, una consideración histórica por la cual un conjunto de rasgos genéricos se instituye como modelo estructural imitable y norma histórico-literaria. En este sentido, los géneros constituyen los contextos de los textos, dado que frente a una obra el crítico requiere de un mediador y es allí que el género funciona como intermediario. En consecuencia, aunque cada manifestación lingüística sea única e individual, las circunstancias no lo son, ni tampoco la producción puede concebirse sino en la intersección de numerosos vectores determinados socialmente.

El problema de los géneros en la Antigüedad es un aspecto fundamental de los estudios clásicos, porque se considera que representaban conceptos centrales en la transmisión de valores e instituciones sociales. Pero no hay acuerdo sobre qué era considerado género por los críticos y escritores antiguos; en lo que concierne a una parte de la crítica actual, esta señala que se contaba con la auctoritas literaria como único criterio de clasificación para el texto. Desde esta perspectiva los antiguos parecían alinearse en una percepción histórico-genérica al asociar las obras literarias con grandes nombres, y practicar una crítica modélica basada en la lectura de los antecesores. Según esto la tradición de la imitatio satisfacía el instinto clasificador de los críticos, quienes estimaban la noción de género como institución literaria y sistema de reglas que condicionaba la lectura de las obras.

En cuanto a la concepción de los géneros adoptada, esta no se agota en la descripción formal, ni se define en términos de “modelos” a imitar o a una serie de preceptos a seguir, ya que cualquier idea de prescripción resulta imposible. Consideramos el género como un recurso conceptual de orientación que sugiere al lector-oyente el tipo de condiciones en las que un discurso puede situarse desde lo pragmático-comunicacional, atendiendo a las expectativas de cada época a las que el escritor responde. El género es así una estrategia de información estética que opera en la realidad del texto como un complejo sistema de recursos y modos de dominación conceptual.

Las épocas a analizar, el Tardoantiguo y el alto Medioevo, se caracterizan por ser períodos de tensión, heterogeneidad y reacomodamiento; en consecuencia el espacio cultural y literario es un campo de conflicto y combinación de matrices retóricas, estilísticas, genéricas, a partir de las cuales surgen modelos literarios en los que quedan cifradas las ideas de absorción y de transformación estéticas. A esto debemos sumarle el hecho de que la Antigüedad tardía y su continuidad alto-medieval se constituyen como culturas librescas que conforman su identidad recurriendo a la tradición. Esta operación implica la renovación de los géneros; de ahí que la reflexión literaria juegue un papel fundamental en los intereses intelectuales de ambas épocas, y se manifieste en una importante diversidad genérica. 

Estado: 
Finalizado